País: Argentina
Ciudad: Buenos Aires

CAFÉ TORTONI; MAGIA E HISTORIA DE BUENOS AIRES

Por: Mónica Molina

Quien alguna vez recorrió las calles de Buenos Aires pudo advertir, seguramente, cómo esos peculiares locales llamados cafés dibujan la idiosincracia de ciertos sectores de un país que sintetizan la presencia de Europa en el espíritu de latinoamérica.

El Café Tortoni es el más antiguo de Argentina y constituye el paradigma del café porteño. A principio de siglo pasado el local era frecuentado por importantes artistas e intelectuales argentinos y europeos; es el recuerdo de aquella etapa de extraordinario progreso económico, social y cultural que colocó a Argentina a la cabeza de los países del continente y la convirtieron en un poderoso foco de atracción para la emigración europea hacia latinoamérica y la gran metrópolis bonaerense se convirtió en una de las más prósperas y cultas capitales mundiales. Entre sus enmaderadas paredes, junto a sus mesas de roble y mármol verde, se sentaron Alfondina Storni, Carlos Gardel, Luigui Pirandello, Federico García Lorca, José Ortega y Gasset y otras personalidades; hombres de letras o parlamentarios que traspasaron algo de su personalidad a este tradicional café parte inseparable ya de la historia de Buenos Aires y uno de los pocos lugares históricos que se han salvado del progreso actual.

Sus orígenes se remonta a fines de 1858, cuando un inmigrante francés de apellido Tuan decidió inaugurarlo y le dió el mismo nombre que un establecimiento del Boulevard des Italiens, en el que se reunía la élite de la cultura parisina del siglo XIX. A fines del siglo, el bar fue adquirido por otro francés: don Celestino Curutchet.

Al local asistía un grupo de pintores, escritores, periodistas y músicos que formaban la "Agrupación de Gente de Artes y Letras", liderada por el famoso pintor argentino Benito Quinquela Martín. En mayo de 1926 forman "La Peña" y le piden a don Celestino que les deje usar la bodega del subsuelo; éste acepta encantado porque según sus palabras "los artistas gastan poco, pero le dan lustre y fama al café".

En 1997, visitó el café la Primera Dama nortemaricana, Hillary Clinton; dos años antes, el rey de España Don Juan Carlos de Borbón quien dejó escrito: "Al café Tortoni, que ha sabido conservar el sabor de antes. Conserva la memoria de tanta historia y cultura argentina y marca la cercanía de vuestra sociedad y nuestra España".

El Café Tortonise resiste a la muerte. Su espíritu gentil aún perdura; a aquellos que lo vistan ofrece café, historia y el antiguo bodegón donde se desarrolla una intensa y variada cartelera de espectáculos.

Como dice el escritor Eduardo Guibourg en su libro sobre el Café Tortoni: "cuentan las leyendas que los espíritus celtas salían de sus tumbas una vez al año para ayudar en el arreo de las majadas. A veces me parece vivir una circunstancia similar cuando, arrellanado ante una mesa del Café Tortoni, siento que comparten mi pocillo los fantasmas queridos de Buenos Aires".


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